En esto de los propósitos, metas, y resoluciones de año nuevo, me caracteriza la inconsecuencia e indisciplina, pero sólo llevamos cuatro días de este año; lo cual significa que aún está presente el entusiasmo y por lo tanto aquí va mi primera entrada del 2015.
Personas mágicas. Suena cursi, lo admito, aunque a nadie se le ocurrió catalogar a Cortázar de cursi por así referirse a la Maga. Es evidente que no pretendo ni sueño hacer comparaciones; mi mención de la Maga, es sólo para hacer hincapié en el hecho de que soy incapaz de encontrar un calificativo más preciso o adecuado para referirme a esos individuos que por razones ajenas a mi conocimiento y comprensión tienen la facultad de tocarme el alma.
Magia es, según el diccionario; el "arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales. O, el encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo."
Una vez citado el significado, creo que se aprecia con más precisión la cualidad que adjudico a algunos seres con quién he tenido la fortuna de coincidir.
Ahora bien, la circunstancia o característica a que me refiero, no hace distinción de género o edad; situación que me asombra aún más, porque si bien puede resultar natural que me conmueva el espíritu personas cercanas a mi edad, entorno social o cultural; la realidad es que, el hecho de encontrar a estas alamas afines, es usualmente inesperado y no necesariamente cumple con las reglas de la lógica.
Dentro de estas personas mágicas puedo contar desde bebés, niñas de 11 años, ( por lo menos esa edad tenía cuando la conocí) hasta hombres de 65; la única constante de estos seres es la diversidad de entornos, de educaciones y de contextos en los que se suscitaron nuestros encuentros.
La importancia que cobra cada uno de ellos es distinta de acuerdo a la profundidad de la relación; y no necesariamente a la duración de la misma.
Algunos, de ser maestros, han pasado a ser amigos, sin que por eso cambie su esencia de educadores, pero a un nivel más íntimo. Otros han pasado de ser pequeños individuos de la especie humana, que aún no conocían las palabras, a compañeros de travesuras y risas, posteriormente a alumnos entusiastas de cualquier cosa que yo pudiera aportar a sus conocimientos, y finalmente a maestros de vida. Y otros más, han cruzado los límites, han trascendido a amantes, amigos y luego se han convertido en hermosos recuerdos de un pasado que, si bien es cautivador, poético, casi cinematográfico; cada vez me parece más lejano y ajeno de quién soy hoy.
A todas esas personas mágicas con quienes me he topado y me han acompañado en trayectos, a veces muy breves de mi vida, sólo puedo agradecerles su existencia y pedirles que conserven y compartan esa magia que los hizo trascender en mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario