miércoles, 26 de noviembre de 2014

Happy Thanks Giving Day!

Bien, pongámonos en contexto. 

Mi familia lleva muchos años festejando la fecha más estadounidense que existe. No, no es el 4 de julio, la fecha más estadounidense es el Thanks Giving Day.  No soy la única que lo afirma, es el día que más vuelos hay en el año en Estados Unidos, es el día en que las familias se reúnen, sin duda es mucho más importante que navidad o cualquier otra festividad religiosa, supongo que es tan popular precisamente por su carácter secular.

El hecho de que festejemos Thanks Giving, se debió en un inicio a mi papá, siendo de una ciudad fronteriza, para él era tradicional celebrar el día del cócono, (así le decían al pavo).

En un afán nostálgico hace unos 20 años o más probablemente, mi papá nos compartió su idea de celebrar el Thanks Giving; mi mamá, mi tía (es la que cocina el pavo) mi hermano y yo, consideramos que era una buena idea; siempre hay un buen pretexto para celebrar, aunque nunca imaginamos que el resultado se convertiría en nuestra tradición familiar. 

Hoy veo que es esta fiesta la que más afinidad tiene conmigo y con mi forma de pensar. 

En principio, se trata de Dar Gracias, pero no a ninguna deidad, sino a la tierra que nos proveyó de alimento durante todo un año. Según los historiadores norteamericanos, en otoño de 1621, en Plymouth, Nueva Inglaterra, tuvo lugar el primer festejo de acción de gracias, que dio inicio a la tradición. 

Dar gracias por las cosechas siempre fue una práctica habitual de las comunidades venidas de Europa, así como de los nativos indígenas de norteamérica, por lo que la tradición es una especie de sincretismo que sirvió para fines políticos después de la Guerra de Secesión, cunado Lincoln la usó para re unificar al país y posteriormente por Roosevelt para reactivar la economía. 

Ese es el origen del festejo y si, en Estados Unidos es una fiesta nacional que está impregnada del consumismo característico de los gringos, en el que sólo importa comer, ver futbol americano y al día siguiente correr a las tiendas a matarse por comprar una camisa en 2 dólares. Nada más lejano de mi forma de ser. 

Evidentemente en casa de mis papás todo es muy distinto. En México (me refiero a la Ciudad de México) hace más de 20 años nadie o muy pocos festejaban el día de acción de gracias. Sólo en Mary Callender's se vendía pay de calabaza y hacían una cena especial; por esta razón nuestro festejo de acción de gracias es ajeno a todo lo que me disgusta del de Estados Unidos, incluyendo por supuesto ese violento "juego" llamado futbol americano.

Si vives en el D.F. ¿qué tienes que hacer la noche del cuarto jueves del mes de noviembre?  ... Nada, nadie tiene planes.

¡Buena idea papi! Hagamos una cena de Acción de Gracias. con el menú tradicional, pavo, vegetales, pay de calabaza, pan de maíz (eso es una adición de mi mamá y uno de sus pocos, pero rotundos éxitos culinarios). En esa ocasión invitamos a nuestras personas: amigos y familia, a quienes amamos y quienes nos aman y a partir de entonces inició la tradición de los Carrillo de celebrar cada año nuestro muy particular Día de Acción de Gracias. 

Acción de Gracias es la fiesta de mi familia, solo hay buena comida, buen vino, muchas risas, en algunas ocasiones lágrimas, pero sobre todo amor.

Quienes llegan a la casa no sólo son recibidos por el aroma de las delicias que han preparado mi tía Georgina y mi mamá, (cuando mi Tilly vivía hacía un delicioso ponche de vino tinto que llenaba el ambiente de notas dulces de canela, clavo y naranja) sino que ante todo, está presente un cálido sentimiento de pertenencia, de saber que han llegado al hogar, que ahí son recibidos con todo el amor (que es mucho) que mi ruidosa familia es capaz de dar.

Por eso festejamos el día de acción de gracias, porque en verdad estamos agradecidos del amor que nos tenemos y que damos, por los niños que llegan y los que crecen y por quienes ya no están, por tener o no tener trabajo o salud, celebramos por estar juntos o lejos, pero celebramos por estar.

Eso es el Día de Acción de Gracias para mí.

Así que hoy doy gracias por las lágrimas y el dolor, y las risas y el placer; por los amigos y familia, por mi papá, mi mamá y mi hermano, por los niños y  mi perro que ya no está. Por el amor que siento, por lo que doy y recibo.

Por todo, Gracias.


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